viernes, 28 de noviembre de 2014

El León Rojo, Memorias de un Combatiente. ¿Porqué el libro?



                                          


                       


              El León Rojo, Memorias de un Combatiente ( I )




Era un joven de poco mas de veinte años. Tranquilo, callado, un poco tímido que gustaba ver la televisión, leer y salir con mi esposa e hija. En fin, una vida monótona y sin nada relevante a no ser mi actitud ante el trabajo mis conocimientos de mecánica automotriz. Una profesión inculcada por mi suegro y que le agradecí toda mi vida.
 Participaba, como la mayoría de los cubano, en la preparación para la defensa del País. No era voluntario. Todos los que terminaban el Servicio Militar Obligatorio pasaban a ser reservas del ejército. Habían Unidades que eran mas "suaves" y otras más "duras" en lo referente a los periodos de ejercicios militares, lo riguroso de los entrenamientos, etc. Pertenecía a una Unidad de Morteros 120 mm (de las "duras").   Un Domingo al mes preparación y ejercicios durante cuatro horas y una vez al año, una movilización a tiempo completo, durante un mes. Esto último era lo mas parecido a un combate pues se disparaban varios proyectiles a supuestos enemigos.
 Habíamos terminado una de esas movilizaciones de un mes y el Alto Mando nos había dado la calificación de excelente.
 A los pocos días, aún teniendo el olor a pólvora en el cuerpo, fuimos llamado de nuevo. Todos pensamos en la participación de unas maniobras nacionales.
 Antes de un mes me encontraba en África combatiendo contra un enemigo real. ¡Fueron muchos los padecimientos y peligros! Nunca había disparado contra nadie, nunca había visto el terror, el pánico, la muerte.. Se había mostrado ante mí, una imagen desconocida de la ayuda internacionalista. Se había mostrado ante mí la destrucción, el odio, la derrota.
 Pensaba en mi hija, mi esposa y mi familia. Pensaba que el enemigo, desconocido, era igual que yo, una persona que tiene familia, ilusiones..
  Fueron seis meses de tensión, peligros y rodeado por la muerte. Salí ileso físicamente pero siempre estará conmigo esa guerra.